… Si llegase a tus manos una
de esas raras estatuillas que dejó en Tacarigua el
Arawaco de deformado cráneo, palpa, hermano, la
pomposidad de sus caderas, el estiramiento doloroso de
su vientre, el enarcamiento angustiado de sus cejas en
función de creación, y palpa también, hermano, la
menuda fragilidad de sus erguidos senos, apenas
insinuados, por qué? Porque la mano alfarera quiso
decir que aquella madre prosigue siendo virgen o
proseguirá eternamente siendo madre, estremecida con
el mismo rehilo nervioso y apesarado de la Kena. No
encontrarás en aquella figulina tosca –para los
espíritus corrientes- la sutilidad elegante de la
estatuilla chinesca o japonesa, ni la cortesana
apostura de la tanagra griega; pero sí la majestuosa
seguridad de la mujer que se sabe Centro del Mundo,
pivote de la historia, necesario vínculo, necesaria
experiencia, necesaria vivencia. Por eso con orgullo
posa sus manos ampliamente sobre la rotundidad del
anca, que sabe poderosa a resistir la laceración del
parto tanto como la acometida sádica del macho; y por
eso abre en arco las piernas fuertes y jugosas, porque
sabe que entre ellas la más segura vanidad del hombre
ha de salir deshecha y derrotada… y así como esa
hembra indígena ideal, visualmente deforme, pero
simbólicamente insuperable, es, hermano, la cultura
arcaica y ancestral de América nuestra, entre cuyos
atormentados muslos ha de desfallecer el hombre
Occidental; así, nuestra cultura soslayada, de sentido
corporal exasperado en la noche del Cosmo initeligible,
casi animal en la sensación, de olfato espiritual que
capta la lejanía en el tiempo: cultura muy por bajo la
piel acá en nosotros, más perpetuada en impulsaciones
sordas e inexplicables, e inclinaciones que pasan
sobre nuestra razón “moderna” y erigen de nuevo una
antigua manera sobre la ceniza efímera de las culturas
importadas……. CULTURA AMERICANA: ! TU SIEMPRE VIVISTE
DE LA ANGUSTIA ! …
Tomado del Libro: Hacia el Indio y su mundo”
Gilberto Antolinez (Xuhé) Historiador