"Ubicado en el corazón del Estado Mérida, el valle de
Mucunután se asemeja al paraíso: un río cristalino lo atraviesa, una imponente
vegetación lo decora, gente hospitalaria lo habita y una estrecha carretera lo
conserva como un maravilloso tesoro que espera ser descubierto. La geografía del
Estado Mérida regala uno de los más bellos paisajes que pueden apreciarse en
Venezuela. Sus verdes montañas, sus pueblos típicos, los famosos frailejones y
los imponentes glaciares atraen a miles de turistas cada año y, por si fuera
poco, más allá del encanto del páramo, una deliciosa gastronomía, los turistas
se encuentran con una gran vida cultural y la posibilidad de practicar numerosas
actividades como el rafting, kayac, parapente, escalada, senderismo o paseos a
caballo, que hacen de este destino una verdadera provocación para el
vacacionista.
A tan sólo 14 kilómetros de la ciudad de Mérida y a los pies del Parque Nacional
Sierra Nevada, el vallecito de Mucunután no sólo goza de una ubicación
estratégica, sino que entre su abundante y siempre verde vegetación se esconde
un caserío lleno de vida con mucho que ofrecer al visitante.
Si se toma la carretera Transandina hacia el norte, poco antes de llegar a Tabay,
se ve un desvío en el camino que indica la entrada a Mucunután. Después de
cruzar el río Chama y doblar a la derecha, el turista ya estará formando parte
de un espacio poco conocido, pero sin duda muy hermoso. Allí la riqueza natural
salta a la vista: de ella hablan los colores de las flores y de los árboles, y
el mismo cantar incesante del río que atraviesa el poblado, cuyas aguas
cristalinas nacen en los glaciares Oeste y Norte del Pico Bolívar.
Siembras de café, granos, gran variedad de frutas, verduras y hasta un
desarrollo agroturístico, evidencian el potencial de la zona. Sin embargo, la
Truchicultura El Paraíso es el ejemplo más claro de cómo pueden ser aprovechadas
las características del medio ambiente, sin dañarlo.
Ahora bien, si dejamos de lado todo lo que tiene que ver con la naturaleza,
pronto nos damos cuenta que Mucunután es también una zona rica cultural y
artesanalmente hablando. Subiendo por su camino principal, aparecen una a una
las casas de sus habitantes. Es así como entonces el turista puede apreciar y
conocer las delgadas tallas de Ofelia, las velas decorativas de Gladys, las
bellísimas lámparas, jarrones y objetos de gres que hacen Mabel Pinzone (Taller
Createrra), la gran variedad de figuras humanas y los nacimientos de Beatriz
Buceta (Taller Amaru), la magnífica propuesta en hierro forjado del artista
plástico Mario Colombo y los trabajos en madera y metal de su esposa, Suglen
Bueno (Taller de Arte la Rusticana), etc.
Definitivamente vale la pena acercarse al valle de Mucunután, no sólo para
contemplar el paisaje sino para conocer un poco más sobre la truchicultura,
degustar deliciosos platos de la gastronomía merideña, realizar una de las
múltiples excursiones que parten de este lugar, así como deleitarse comprando
piezas artesanales de ensueño."
Tomado de:
www.venezuelaturistica.com