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GASTRONOMÍA FALCONIANA |
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Estado Falcón |
De los cuatro grandes paisajes
falconianos (el mar, las tierras de la costa, de la
montaña y de los valles marítimos) obtiene básicamente
su condumio los pobladores de estos casi 25.000
kilómetros cuadrados, que es el estado Falcón.
El mar ofrece su carga de carites,
jureles, cunas, pargos y cazones, así como de
camarones y calamares. Los pescados nutren las ollas
de los sancochos, de los guisos o de los pescados
fritos.
La Costa, austera hasta la perplejidad, aporta los
cardones y los chivos, que representan el alma
gastronómica de esta tierra bravía, donde "los hombres
huelen a chivo.... y se lo comen". Y en la Costa
también encontramos al coco y a la estrella de la
gastronomía falconiana, que no es otra que la carne
del chivo, comida de mil formas, fresca o salada, en
sancocho o frito, asado o guisado. Pero las dos
maneras preferidas son en forma de mute, que es una
sustanciosa sopa hecha con vísceras y cabeza de chivo,
acompañada de legumbres diversas, bolitas de masas de
maíz y papelón raspado; y la ceniza o salón coriano,
que es carne de chivo capón, salada y secada al sol,
que se prepara a la bucana, asada a fuego lento, y que
se come acompañada de cazabe o arepa y suero o nata, o
que también se prepara guisada, sancochada o frita. De
la leche de la cabra, se obtiene el famoso dulce de
leche paraguanero, que se prepara a fuego lento,
mezclado leche, azúcar o papelón, corteza de limón y
vainilla; y por supuesto el delicioso queso de cabra,
que no falta en ninguna mesa falconiana.
De la
montaña, con sus suaves laderas, y de los valles que
se abren hacia el mar, viene todo lo demás: el maíz,
de cuyos granos se elabora la arepa pelada, que es una
arepa gruesa, de apariencia tosca, un poco áspera al
tacto y de color crema a gris, elaborada a partir de
granos de maíz remojados durante varias horas en
ceniza, y luego molidos con "concha y todo y pico".
Toda suerte de granos leguminosos, entre los que se
destaca la caraota negra, el frijol y el quinchoncho.
El ñame y el ocumo, infaltables en la mesa campesina,
así como el plátano y el cambur. La caña de azúcar, de
la que se saca el papelón, base de muchos dulces
populares. Y el café, de donde viene el nunca tan
poderoso cache, que es el café clarito,, guarapo,
guayoyo, y que no es mas que una infusión preparada
con polvo de café reutilizado, sin colar y que se deja
asentar. En esa zona se come mucha carne de cerdo, que
da resistencia para la brega fuerte. El plato mas
importante de los preparados con el cerdo, marrano o
cochino, es el celse coriano, que se parece tanto al
sauce de la Península de Paria: la cabeza de cerdo,
sin piel y lavada hasta quitarle la sangre, se
sancocha junto con las patas y las orejas. Se le
separa la carne, se corta en trocitos y se lava de
nuevo para que suelte la mayor parte de grasa. Después
se le agrega vinagre mezclado con agua, ají al gusto,
pimienta negra en grano y rodajas de cebolla.