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C E S T E R Í A
D E B O C O N O - T R U J I L L
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Algunos
son muy específicos y están relacionados con el
procesamiento de alimentos; otros conforman un rico
repertorio de enseres, utensilios, objetos decorativos o
de intercambio comercial. En lo relacionado con el
alimento están las cestas destinadas a recoger, cargar,
guardar, secar, moler, mezclar, cocinar y servir. Para
la caza y pesca se fabrican trampas, jaulas y carcasas. |
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En los climas
calientes se hacen paredes, techos, pisos y puertas. Con las
mismas técnicas se "amuebla" totalmente una casa, incluyendo por
ejemplo cortinas, toldos, alfombras, camas y cunas. |
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Para el
vestuario se fabrican sandalias, sombreros, cinturones, carteras
y vestidos, todos tejidos con fibras vegetales. Así mismo la
cestería ha jugado un papel muy importante en la ejecución de
objetos ceremoniales. Con ella se confeccionan instrumentos
musicales, coronas, copas y vestidos, cuyos complejos diseños se
relacionan con mitos de creación y seres ancestrales. |
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Nuestra cestería
étnica ha sido reconocida por su belleza, diseño y diversidad
técnica: hunde sus raíces en una memoria antigua. |
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Este hecho queda
confirmado con toda certeza por la investigación arqueológica,
pues es frecuente la aparición de fragmentos de alfarería
prehispánica en los que ha quedado marcado su fina huella,
encontrados en regiones como el Bajo Orinoco, los llanos
Occidentales, Cumarebo, la cuenca del lago de Maracaibo, Boconó
en el estado Trujillo, o el valle de Quibor, entre otras. |
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Su
extraordinaria nitidez ha sido reseñada por algunos arqueólogos,
quienes han observado el conocimiento que poseían las sociedades
prehispánicos venezolanas en la utilización de materiales y
técnicas para la fabricación de cestas y esteras. |
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El extenso
relato de cronistas y viajeros que nos visitaron describe la
inmensa variedad de usos, técnicas y materias.
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Dando cuenta de la abundancia de
especies vegetales las cuales, sometidas a un sencillo proceso
de corte, separación de portes útiles, secado y tinte, eran
utilizados en la fabricación de cestas. |
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Este oficio
incluía un conocimiento profundo de la vida de las palmas,
bejucos, raíces, corozos, cogollos, cortezas y lianas utilizado
en la obtención de fibras. |
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Una vida
compartida con la naturaleza requería de la destreza manual
necesaria para retorcer, entrecruzar, enrollar, tejer, coser,
plegar y amarrar cientos, miles de tramas y urdimbres; además
estaba la necesaria paciencia y concentración para llevar a cabo
los más hermosos y complejos patrones gráficos, que alegraban
los sentidos. |
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Los colores del
pasado, hechos con sustancias naturales, han visto la aparición
de nuevos tintes y pinturas industriales. |
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Esto es evidente
en la cestería donde además de los colores tradicionales rojos y
negros, han introducido otros industriales, como el verde, el
morado y el azul. Junto a ellos, coexisten todavía cestos
decorados con diseños en los que no interviene el color. Se
trata del tejido de cabos similares, cuyos dibujos se forman de
acuerdo con la dirección de los elementos de trama y urdimbre. |
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Los
dibujos virtuales surgen por la diferencia sutil de color que se
produce al tejer tiros lustrosas de la cara externa del tirite,
con las rústicas y amarillentas de la cara interna de la fibra. |
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Hay quienes
consideran que la cestería ha caído en desuso, y que el tiempo
en el que las cestas maravillaban por su utilidad y perfecto
diseño ha pasado. Desde este punto de vista, la cestería parece
apenas consistir en el tejido y plegado simple de fibras
elementales para construir un objeto o recipiente. Sin embargo,
basta con observar cómo es difícil encontrar una casa en la que
no haya una cesta cumpliendo funciones utilitarias o
decorativas. Además, cuando se observa con detenimiento este
oficio, es imposible dejar de experimentar un sentimiento de
admiración por objetos, salidos de manos indígenas o campesinas,
capaces de producir un genuino placer estético. |
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En Venezuela, la
cestería es una de las pocas tecnologías que ha sobrevivido. Sus
formas y usos tradicionales, que escapan a la memoria misma, se
han conservado en el medio rural constituyendo un importante
oficio artesanal destinado, principalmente, a las faenas de
subsistencia. |
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Con la técnica
del tejido se fabrican, en casi todo el país, los más bellos
cestos, canastos y petacas utilizados principalmente para
cargar, almacenar o recolectar café, cacao, maíz, caraotas, o
colocar frutas.
Artesana / Tejedora: Fanny
Hernández |
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En las regiones
andinas, para limpiar los granos de su cáscara y de otras
impurezas, campesinos lanzan semillas al viento, sobre rústicos
manares tejidas en sarga con la corteza del "carruzo", proceso
que llama "arneo". |
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En
los aledaños de Boconó vemos mujeres de todos los edades, bajo
el fresco cobijo de algún árbol o sentadas a la entrada de sus
casas, tejiendo una fibra que conocen como "cola de mula". Con
ello forman haces que se unen entre sí, hasta levantar el cuerpo
esbelto de los cestos que el tiempo va trocando, desde el verdor
original de los cerros hasta los tonos dorados de la paja seca. |
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En
el mismo mundo campesino se produce todo tipo de cestos y
recipientes de carácter decorativo, y aunque se fabrican con las
técnicas tradicionales, la variedad de sus formas y diseños han ido
cambiando a la luz de nuevos modelos. Una mirada que nos acerque al
tejido de las fibras duras, que llamamos cestería, nos ha dejado ver
como el ojo, la mano y hasta los dientes del tejedor se disponen a
producir un objeto que nunca contradice la belleza, el orden, el
equilibrio y las proporciones. Nuestros cesteros tienen el sentido
siempre dispuesto a ofrecer el placer de multiplicar los usos de ese
arte milenario. |
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